jueves, 9 de mayo de 2013

Ambiente de clase.

Este es el punto que personalmente, más me ha preocupado durante todas las clases.

En general, he percibido muchas faltas de respeto. Demasiadas. Más de las que se deberían tolerar en cualquier lugar.

Me estoy refiriendo a un aula de la Universidad, dónde uno acude porque decide cursar estudios superiores, y dónde se supone que las personas se forman para poder ejercer esa profesión elegida en un futuro. Me resulta más que curioso que el grado que estamos cursando sea para formar a otras personas más pequeñas el día de mañana. Y digo curioso y no otra cosa, porque quienes no saben respetar el trabajo de los demás, no deberían jamás de los jamases inculcar nada a nadie. ¿Qué valores se enseñarán de esta manera? O más allá... ¿Qué respeto pueden exigir a los demás, quienes no lo ponen en práctica ni lo conocen?

En ocasiones, hay quien suelta espuma por la boca diciendo que tiene la obligación de ir a tal o a cual clase, porque se pasa lista. Ese no ha sido el caso en esta asignatura.
Y aún así todos los días acudían compañeros que no dejaba a los demás expresarse libremente, o cuyas "mofas" posteriores, impedían a otros sentirse a gusto la clase de la próxima semana.

A mí me ha encantado la asignatura. Me ha encantado la metodología y el tema desde el que hemos tratado la educación artística. Me apasiona todo lo que no se ve, pero se intuye... El tema de las energías, la simbología y claro que sí, también los sueños. Me gusta creer que todo tiene un motivo, o una explicación aunque nunca consiga dar con ella.
Y me ha molestado que no se respetara a los demás cuando hablaban. Que se tomaran a bromas algunos comentarios, o que  nadie tuviera en cuenta lo importante que puede ser para el soñante la dramatización de su sueño, y que pareciera como una broma.

Me ha molestado no poder contar con el ambiente que esperaba el primer día. Me ha molestado que la gente acuda a clase para reírse, o que aprovechen su incredulidad para llamar loco a alguien.

Algo así he puesto en mi reflexión del curso, pero de todas formas me había quedado con las ganas de escribirlo aquí también.


martes, 30 de abril de 2013

Arte II

Si le preguntáramos a un artista por su obra más preciada, seguramente nos diría que no le resultó demasiado difícil crearla. 

La mayoría de las personas que se dedican al arte (en forma de música, poesía, pintura o escultura) con las que en algún momento de mi vida he mantenido alguna conversación, me han contado que cuando les llega la inspiración, el arte le sigue por sí solo. En ocasiones, como si no fueran ellos quienes crean... Como si ellos se limitaran a darle forma a un pensamiento a una idea que ha surgido. La pregunta es de dónde surge.

Platón, siguiendo la dualidad que aplicaba en todas sus teorías, sobre el arte decía que el cuerpo humano se limitaba a crear algo que el alma ya había vivido. Quizá así tendría sentido la facilidad con la que a menudo, dicen crear algunos artistas. 

Y si nos acercamos al arte de la vida en la naturaleza, también descubriríamos, que ella se abre paso en cualquier lugar, aparentemente de manera muy sencilla.

Tengo la fortuna de vivir en un lugar situado a escasos 20 minutos del centro de Madrid, pero en el que se puede respirar aire de verdad, y pasear entre el verde del campo. 

Siempre que puedo, salgo a caminar, para pensar sobre algo, o para intentar dejar la mente en blanco. Cuando tengo que tomar una decisión, siempre salgo con prisa, con ansia... Pero nada más dar 4 pasos tengo que detenerme... Siempre encuentro a la flor del camino. Y en ese momento, me olvido de todo, y me centro solo en ella. 

Últimamente, siempre pienso en lo fácil que ha de ser todo para ella. Se limita a crecer, recibir nutrientes mediante sus raíces ocultas y todos los beneficios del sol. Agradece un poco de lluvia de vez en cuando, y en esta primavera tan rara, se siente mucho más que agradecida.

Aquí está la flor del último camino...



 Me detuve ante ella y la fotografié, porque me pareció increíble como había crecido entre malas hierbas, y lo bien que lucía... Enseñándome lo fácil, y lo bonito que es VIVIR, así, en mayúsculas.










Arte


Aún habiendo estudiado Educación artística (Plástica en mis tiempos) durante toda mi etapa de estudiante, aún no poseo la real definición de "ARTE".


Lo que a mí me parece la mejor y la más real expresión artística, habidas y por haber, para otro es un tormento. Me estoy refiriendo a la vida en sí misma. Al milagro de la vida, y al saber aprovechar cada minuto, cada día con avaricia.


No es por unirme al rebaño que no hace más que hablar de lo mismo una y otra vez, pero es cierto
que la situación actual del país está consiguiendo que el arte de vivir sea un esfuerzo constante.

Vivir no debería ser eso. La vida adulta no debería de repente darnos un golpe en plena cara, y hacernos sufrir por reunir todos y cada uno de esos euros que nos cuesta vivir en un hogar digno (es un derecho, no un lujo).

Cuando nuestros padres nos acunaban entre sus brazos calmando ese llanto, esa ansiedad ante tantas sensaciones desconocidas, jamás imaginarían que íbamos a ser la generación que perdería los derechos por los que ellos y sus padres tan duramente lucharon.

Pero eso es lo que somos. No es que nos quedemos quietos, pero nuestras movilizaciones parece que solo sirven para avivar las ganas de los de arriba para seguir jodiendo y cada vez de manera más dura.